Personas

1925

Todo empezó en una sala de estar

La historia de Steinel arranca en 1924 en una sala de estar de Schwenningen. Después del trabajo, Bernhard Steinel, contramaestre de la fábrica de relojes Thomas Ernst Haller, se dedica a reparar bicicletas y pequeños aparatos. Su sobrino Alfred Jauch le hace de ayudante. Los inicios son humildes. Durante las vacaciones, Bernhard traslada su pequeño taller a una cabaña que su vecino tiene en el jardín y sigue dedicándose a las reparaciones que le encargan. Arregla tornos y motores dándoles una segunda vida, y en invierno incluso afila cuchillas de patines de hielo. En aquella época el hockey sobre hielo era un deporte muy popular en Schwenningen. A raíz de un accidente en el que se ahogaron cuatro jóvenes en el lago Salinensee de Dürrheim, se fundó un Club de Natación y Patinaje para mejorar la seguridad de los nadadores y patinadores. La creación de este club marcó el inicio de una larga tradición en la práctica de estas disciplinas. Hoy día el SERC Wild Wings compite en la Liga Alemana de Hockey sobre Hielo (DEL) y es el equipo de mayor nivel de la región.

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La primera taladradora multihusillo del mundo

Poco a poco el panorama empresarial va mejorando y Steinel vuelve a centrarse en la ingeniería mecánica. El joven empresario contrata a su primer técnico en 1927. Sus conocimientos les permiten acelerar cada vez más el ritmo de innovación. Precisamente en 1927, la empresa alcanza uno de su grandes hitos con el desarrollo y la fabricación de la primera taladradora multihusillo del mundo. Este producto dará origen a un catálogo completo de maquinaria para la industria mecánica. El viento sopla a favor. A la primera taladradora multihusillo le siguen las taladradoras de cuatro husillos y las roscadoras. Más tarde, el pequeño equipo produce también remachadoras de martillo, bruñidoras de rodillos y fresadoras de curvas. La demanda es tal, que el espacio se les vuelve a quedar pequeño para la gran cantidad de máquinas que necesitan producir.

Pero la nueva expansión se topa con otra crisis económica. Esta vez se trata de la Gran Depresión de 1929/30, que afecta a toda la economía mundial. La gente no tiene dinero para comprar productos y la demanda se desploma. De un día para otro las calles de Schwenningen y de toda Alemania se llenan de miles de hombres y mujeres que se han quedado sin trabajo. Muchas empresas de la industria relojera tienen que reducir las jornadas de sus empleados para sobrevivir. No es el caso de Bernhard Steinel. "Yo nunca dejé de trabajar", recordará décadas después. Estaba convencido de que después de una depresión viene un boom, y no se equivocó. Así, a Steinel le llueven los pedidos. Hace negocios incluso con los rusos, a los que les vende bruñidoras de martillo y taladradoras. La demanda de estas máquinas es alta. Tan alta, que la fábrica no tiene suficiente capacidad para atender todos los pedidos. La solución: introducir un segundo turno y contratar a más operarios para que las máquinas trabajen a pleno rendimiento durante más tiempo. Dado el alto nivel de desempleo existente, resulta muy fácil encontrar buenos profesionales. Tras la crisis, Steinel cuenta con una plantilla formada por quince mecánicos y tres aprendices perfectamente preparada para hacer frente a la elevada demanda. En 1930 la fábrica se vuelve a quedar pequeña. Steinel compra la finca de al lado, conocida como Frick-Fabrik, y empieza a construir remachadoras. Cada año fabrica y vende entre 800 y 900 máquinas.

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1927
1944

Ser empresario en el Tercer Reich

Durante el Tercer Reich, Bernhard Steinel está en el punto de mira porque entre sus trabajadores hay desafectos al régimen a los que incluso protege de la persecución nazi. Es miembro del partido nacionalsocialista, pero sólo sobre el papel. Está totalmente en contra de la ideología nazi y es un demócrata convencido. Por eso se muestra tolerante y comprensivo con sus empleados. Las ideas políticas que tengan le traen sin cuidado. Lo que le importa es que sean profesionales competentes y disciplinados. Su actitud reacia a los principios del nacionalsocialismo no pasa desapercibida. Cuando el jefe de distrito nazi exige a Steinel que despida a un comunista, él se niega rotundamente e incluso acaba imponiendo su criterio. También consigue evitar que algunos trabajadores vayan al frente cuando son llamados a filas, firmando certificados que acreditan la enorme importancia de sus puestos para mantener el nivel de producción destinado a abastecer la maquinaria bélica. Durante la guerra se asignan a la empresa unos 80 prisioneros judíos procedentes de Francia como trabajadores forzosos. Sus condiciones de trabajo son relativamente buenas. Como casi todos tienen conocimientos de alemán, algunos incluso trabajan en las oficinas.

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La cuarta generación se pone al frente de la empresa

Casi 80 años después de que Bernhard Steinel fundara la empresa, en 2002 esta se convierte en una sociedad anónima. Las acciones de la AG siguen en poder de los administradores anteriores y no salen a bolsa. Wolfgang Rau, hasta ahora Director General de la GmbH, se incorpora al Consejo de Administración. Bernhard A. Steinel, hijo del fundador de la empresa, preside el Consejo de Supervisión, compuesto por tres miembros. En 2012 se produce un nuevo cambio significativo en el equipo directivo de Steinel: Christoph Neudörffer, bisnieto del fundador, pasa a formar parte del Consejo de Administración. Tras más de una década y media bajo el mando de directores externos, un miembro de la familia fundadora vuelve a hacerse cargo de la dirección de la empresa. Después del fundador de la empresa, Bernhard Steinel, y de su hijo Bernhard A. Steinel, ahora se incorpora a la compañía la cuarta generación. La tercera generación Steinel no había participado activamente en la dirección de la empresa.

Con Christoph Neudörffer al mando, la marca STEINEL se reorganiza. A partir de ese momento, la empresa se posiciona como una compañía y un socio comercial auténtico, fiable e innovador. Si bien se sigue perfeccionando la cartera de productos estandarizados de troquelado y conformado, ahora la empresa también se centra en las soluciones personalizadas. Esta nueva orientación estratégica y la internacionalización del negocio abren nuevas perspectivas de crecimiento. Al mismo tiempo, la empresa se mantiene fiel a sus raíces: sirve sus productos a clientes de todo el mundo pero, en contra de la tendencia imperante en todas partes, diseña y fabrica exclusivamente en Alemania. Los centros de Schwenningen y Halblech/Buching se actualizan mediante tecnologías modernas de fabricación, la flexibilización de la producción y un alto grado de digitalización. La nueva estructura organizacional y la contratación de empleados cualificados constituyen la base del éxito sostenible de la empresa.

La cultura empresarial también ha cambiado notablemente. El cliente es más que nunca el eje central sobre el que gira la actividad de la empresa, y la colaboración interna se desarrolla con un alto grado de confianza y honestidad y con un fuerte espíritu de equipo. La innovación se impulsan con determinación y todos los empleados participan activamente en el proceso.

Para Christoph Neudörffer el objetivo es muy claro: Preservar STEINEL como una sólida empresa familiar para las futuras generaciones y mantener intactos los valores tradicionales de la empresa.

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2012